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domingo, 16 de mayo de 2010

Die Fehler des Kopisten

Raymond Trousson aseguraba que en las obras literarias clásicas «el mito ha perdido ya su función etiológica y religiosa». Denis de Rougemont comentaba aquello de que «cuando los mitos pierden su carácter esotérico y su función sagrada, se resuelven en literatura». Y el antropólogo Claude Lévi-Strauss, en Lo crudo y lo cocido, concluía que la literatura degrada el mito. Por su parte, Pierre Brunel invierte el argumento y entiende que la literatura es el espacio donde los mitos se conservan con más vitalidad. Ítem más: para las generaciones de escritores que nos anteceden, la Guerra Civil constituyó una especie de servicio militar obligatorio por el que los autores debían atravesar durante la gestación de su trayectoria; para los que jamás tuvimos ningún tipo de contacto con el conflicto, en cambio, el mito de Centroeuropa y la II Guerra Mundial fue una especie de albergue en el que la memoria histórica se diluía con la celebración y el reconocimiento de un imaginario, por alguna extraña razón, hospitalario. Algo así como una especie de nostalgia a los estertores de nuestro continente como epicentro de la cultura mundial antes del asedio norteamericano. Siguiendo el vaciado de contenido kitsch que sigue a cualquier literatura mitológica, en “Die Fehler des Kopisten” me propuse una versión de la Guerra Civil que conectara con una apatía política absoluta. Pterodáctilo, revista de arte, literatura, lingüística y cultura de la Universidad de Texas, acaba de publicar el experimento. Aquí lo tienen.



31 comentarios:

luna dijo...

felicidades.



me he reído mucho, por segunda vez.


quiero leer las obras completas de la poesía de ese cabrón!

javi dijo...

Me ha gustado mucho. Lo leí ayer e iba a comentar, pero estaba enfermo y, a veces, cuando estoy enfermo lo que menos me apetece es felicitar a nadie.

Me gustan mucho esta clase de relatos, me parece que continúa con la tradición borgiana (Marcel Schwob y demás) de alguna forma. Quizá me equivoque.

Es excitante, ¿no?, conocer la historia y modelarla a tu antojo hasta convertirla en story. Sin lugar a dudas la literatura potencia el mito. Sería maravilloso que dentro de mucho tiempo, cuando los "libros" agrupen como contemporáneos a Descartes y a Platón, por ejemplo, que los textos de historia se completen con relatos apócrifos. Aunque es lo que siempre ha ocurrido, que la historia es apócrifa.

luna dijo...

Si un texto de Ibrahím Berlín desprende algo de Marcel Schwob, ya puedo morir en paz.

Ibrahim B. dijo...

Schwob es 'Monelle', pero también 'Vidas imaginarias', libro que en su momento me interesó mucho. Buena apreciación.

Gracias, Javi,

javi dijo...

Sí, me refiero a Vidas Imaginarias porque Monelle no lo he leído. A mí me interesó mucho la idea que da lugar a los relatos. La narración no tanto, pero estoy convencido de que es porque no leí la traducción.

Buscando en la red, mientras descanso de mi lectura y como yogures, he encontrado en la wikipedia un comentario de borges acerca de Vidas Imaginarias:

"Schwob '"inventó un método curioso. Los protagonistas son reales; los hechos pueden ser fabulosos y no pocas veces fantásticos. El sabor peculiar de esta obra está en ese vaivén".

Sin duda, luna, si hacemos caso a borges, desprende algo de Schwob, puedes estar orgullosa (supongo).

Saludos y a continuar así, both.

Anónimo dijo...

El texto publicado evidencia las huellas de la narrativa última; la huella de Vilas se hace patente... Aburrido y mediocremente escrito. Es bueno que oigas y leas también otras opiniones, y no solo a los que aplauden con las orejas. Así mejorarás un poco, de verdad.

Matzerath dijo...

¡Qué anónimos más malos! ¿No? No sé... pero... un poco de razón tienen, ¿no? ¿Estás seguro de que esto lo has revisado? ¿Sabes?... Es como cuando mandas un relato sin revisar a un concurso y luego... ¡recórcholis! En ese caso lo peor que te puede pasar es no ganar, pero, ¿y si escribes un relato hortera, cacofónico; un poco idiota, que parece una redacción coñera para disgustar a un profesor de instituto —mucho más pedante, eso sí— y lo mandas a una universidad para mejicanos? ¡Piénsalo! Es verdad que lo del Ned Flanders de Calvo es difícil de superar en cuanto a tontería, pero recuerda que lo de imaginar a un Franco "entrañable, delicado, enjuto, y cosmopolita donde los hubiera, con una cabellera rubia y aquel brazalete con la cruz de hierro impresa sobre un círculo blanco inscrito sobre un fondo rojo que se ceñía a su brazo derecho de tal modo que le hacía parecer un perfecto lanzador de jabalina espartano" —¡qué frase tan arrítmica!—, es una tontería un poco steam-punk, no demasiado original —me ha recordado mucho a esto: [http://www.humordederechas.com/?p=609]—. Se ha hablado de Schwob, de sus Vidas imaginarias —también uno de mis predilectos—, un homenaje a la epopeya, a la creación del mito a partir del personaje real —como dices en el prólogo—. El Julius Caesar de Shakespeare siempre me pareció una narración de aquel tipo, y el Nuevo Testamento. Yo a veces me pregunto sobre lo que soy capaz como escritor. ¿Soy capaz de escribir una novela? ¿Soy capaz de escribir diez páginas utilizando frases sin subordinadas? ¿Soy capaz de escribir un relato de misterio? ¿Soy capaz de escribir de manera que nadie lo entienda —à la Joyce—? ¿Soy capaz de escribir sin diálogos? ¿O solo diálogos con frases muy largas e inteligentes? ¿ O diálogos muy realistas? ¿Soy capaz de mantener durante veinte páginas una cadencia poética como la de Umbral o Javier Marías? ¿Y si no sé hacer alguna de estas cosas, es porque todos los métodos son respetables, o porque me falta cerebro, porque hay métodos más complejos que otros? ¿Tengo que saberlo todo? ¡No sé! Lo digo en serio. Ahora bien, ¿te gusta leer basura innecesaria? ¿En serio te gusta tanto la Nocilla —yo me la como a cucharadas, es súpermalo para la salud, no fumo—, o es que dices "pobrecicos, ¿no?, esto es una mierda pero de todas maneras saldremos en el libro de Lengua y Literatura Española de un instituto futurista, posiblemente en un Kindle, porque es inevitable que la literatura que se hace sin competencia sea indiscutiblemente buena y de lectura obligatoria, y merecemos quejarnos de que nadie nos lea, ¡garrulos! —¿hay alguien que haga las cosas bien?, me preguntaste una vez—"?

¡Cúrratelo un poco que vas a dar un curso de ciento veinte euros!

XD

Vladimir García Morales dijo...

He leído el relato y me he reído mucho a ratos. El texto me recuerda mucho al teatro breve de Heiner Müller (por ejemplo "Ruine der Reichskanzlei"): podría, de hecho, pensarse en una escenificación de este texto. Lo que me parece fuerte (y magnífico) es la superposición entre vulgaridad y retazos de pensamiento filosófico y de jerga académica. También la ironía es muy buena (ese Franco sumido en pensamientos que "parecen" profundos, jajajajaja). Otras veces el humor y el tratamiento del texto me recuerda mucho a José Miguel Ullán (libros como "Soldadesca" o "Abecedario en Brinkmann"). Lo único que encuentro muy flojo son algunas imágenes o chistes y el toque "Woody Allen" en las relaciones humanas buscando desde ahí introducir una interpretación (cómica) de la historia. Estaría mejor si hubiese una ausencia completa de interpretaciones (como la que se hace del surgimiento de la guerra civil española). Las imágenes de Goebbels y Hitler son muy divertidas (muy Heiner Müller).

Ibrahim B. dijo...

Gracias, Matzerath y Vladimir,

Lo que está claro es que cuando uno intenta aproximarse al género humorístico corre serias posibilidades de hacerse un harakiri; es muy difícil en literatura crear un consenso sobre el humor. Personalmente me reí escribiendo esta especie de divertimento, y entiendo que no todos los lectores estén de acuerdo con las bromas.

Echaré un vistazo a algunas de las referencias que comentas.

Saludos,

Antonio dijo...

Si se me permite:

no son las bromas, es el estilo lo que deja al texto por debajo de lo esperpéntico, pues los personajes son muñecos inverosímiles, no los puedes creer vivos y en movimiento. Hasta lo imposible hay que construirlo con verosimilitud. Como ves, nada hay aquí de postmodernismo o postestructuralismo, simplemente buena o mala escritura. La simple y humilde Estilística antigua del texto, "more aristotélica". Es lo que pasa cuando uno se salta muchas estaciones...

Ibrahim B. dijo...

¿Qué estaciones?

Antonio dijo...

Las estaciones intermedias entre la crítica llamada tradicional y el realismo tan denostado hoy, y las moderneces sin chicha ni sustancia, tanto en crítica como en narrativa. Es una metáfora muy sencillita, creo.

En cambio, yo no entiendo rien de rien a Lacan, Baudrillard o Deleuze, y creo que algo importante me estoy perdiendo, pues cada diez líneas alguien sabio los cita y enmudezco. Creo que por aquí, en donde amablemente me dejas poner mis excentricidades, hay varios como yo.

Ibrahim B. dijo...

La próxima vez entérese bien a quién está aplicando sus prejuicios: si fuera mínimamente más inteligente, con poco más que leyera(por ejemplo, la reseña que este mes publico en Quimera sobre Haasnot), sabría que yo no soy, ni mucho menos, un crítico sistemático del paradigma realista, que mi marco teórico proviene en buena medida de la literatura manejada por cualquier estudiante de letras, que nunca he hablado de Lacan (a quien no conozco), y solo en ocasiones de Baudrillard y Deleuze.

Haga el favor de dejar de hablar de oídas. No sea ridículo.

Anónimo dijo...

¿Cuál es el papel de la crítica literario en el siglo XXI?

Por lo que veo es muy confuso. Veo que el crítico tiende a ser una especie de disco duro, de almacenamiento de datos, de citas (funcionario, gris), carente de imaginación. Muchos son los que acaban enredados en su memoria. Cuando dan una conferencia, su discurso expresado en voz nasal, lineal, monótono, lleno de “eeee, bueno, eeeee”, se hace en la mayoría confuso, pesado. El grado de “eeee, bueno, eeee” que haya en un discurso expresa el uso que se le da a la memoria. Hay una gran falta de tacto. El conferenciante no mira (y subrayo mirar) directamente al público y empieza a edificar el discurso a partir de él, sino que se anega en un mar de pasajes, referencias, hipótesis y se acaba perdiendo, por lo que se hace problemática la comunicación crítico/lector.
Hablan con la distancia de quien transmite sacerdotalmente el verbo de la cultura que se habría encarnado en ellos como parecen creen a escondidas. Además de lo maleducados, prepotentes (a la mínima blanden inmotivadamente su erudición) e infantiles que llegan a ser.

Llegados a este punto, me pregunto ¿Dónde está la claridad, humildad y sencillez? ¿Dónde el puente entre el artista y el lector? ¿Dónde la donación de conocimientos (más que dispersión)? ¿Hemos vuelto a la élite de los críticos? ¿Por qué esa exigencia al lector(si es que está dirigido a algún lector en concreto o es puro onanismo)? y, ya puestos ¿qué es el lector, hoy?


En cuanto a tu cuento, carece de gracia, en primer lugar porque lo veo todo demasiado pensado, demasiado ajustado y medido. La gracia es espontánea. Falta vida, color, movimiento. Un texto con gracia, es un texto cercano al lector. Puedes decir las mayores subnormalidades que acabará gustando. Es como el clown que, delante del público, le dice que va a cantar un poema. Empieza con una imagen sugerente pero poco a poco se van añadiendo otras que no guardan ninguna relación, pero, lo dice con tanta seguridad y confianza que la gente no deja de prestarle atención. Como ve que la gente no deja de prestarle atención, cree que es un gran poeta y se va saboreando su grandeza. La gente no entendido una mierda de lo que ha contado pero a estado tan cercano, tan natural intentando decir la poesía lo mejor que podía que ha resultado gracioso e ingenuo.

Pero cuando desaparece la gracia, el “hechizo” que hipnotiza a la gente, se ve claramente la gilipollez, la tontería. Resulta pesado, aburrido, carente de interés. La gracia la mata la excesiva medida. La falta de seguridad.

No me ha resultado humorístico, más bien me ha resultado tonto y aburrido. Sé que “no soy quien” para opinar sobre su texto. Que cometo la “imprudencia” de meterme en su terreno para opinar sobre su terreno. Que en breve empezará el estribillo de “si no te gusta como escribo, no me leas” cosa que me parece una contestación muy tonta e infantil y que viene a subrayar un problema del cual te escabulles y no quieres mirar. Que no tienes la humildad suficiente como para detenerte un poco y pensar por qué coño aparecen tantos “anónimos destroy” Qué agujerito estás olvidando tapar y por el cual se meten tantos anónimos que te quieren desgarrar los textos. Tú les dices “nada, todos sin fundamento. Cuando sean lo suficientemente claros entonces veré si hay un problema, mientras tanto sigo con mi función (funcionario)” cuando esto ya es señal suficiente de que algo no funciona.

Un saludo.

Ibrahim B. dijo...

Estimado anónimo:

En el post anterior, otro "anónimo" planteaba las mismas preguntas sobre la claridad de la crítica; allí tiene mi respuesta.

Saludos,

javi dijo...

"En cuanto a tu cuento, carece de gracia, en primer lugar porque lo veo todo demasiado pensado, demasiado ajustado y medido. La gracia es espontánea"

- Pregúntaselo a Poe: " Most writers- poets in especial- prefer having it understood that they compose by a species of fine frenzy- an ecstatic intuition- and would positively shudder at letting the public take a peep behind the scenes, at the elaborate and vacillating crudities of thought-..." (THE PHILOSOPHY OF COMPOSITION, muy conocido y fácil de encontrar en la red).

"Empieza con una imagen sugerente pero poco a poco se van añadiendo otras que no guardan ninguna relación"

- una película porno?

"por qué coño aparecen tantos “anónimos destroy”"

- Por envidia o por mala educación, no está bien en casa ajena hablarle al anfitrión en un tono displicente y desdeñoso sin, al menos, presentarse.

Ibrahim B. dijo...

Es curioso, Javi, hace apenas unos días tuve que presentar un texto sobre la ficción breve de Poe y el cambio que supone con respecto a los planteamientos de Coleridge. Simpática coincidencia...

Gracias, un saludo,

Tortilla de calabacín dijo...

Aquí se rezuma envidia. Yo te felicito por el relato, a mí sí me ha parecido gracioso y lo he disfrutado.

Por cierto, ¿presentaréis "Exhumación" en Barcelona?

Un saludo,

Ibrahim B. dijo...

Hola, Tortilla de calabacín,

Muchas gracias por tu lectura.
La presentación en BCN programada para esta semana la tuvimos que suspender: Luna tiene que resolver unas cosas en la universidad y yo ando en reposo a causa de un reciente esguince en el pie... Pero volveremos a ir, claro. Os mantendremos informados.

Saludos,

javi dijo...

Nada hombre. Si es que esta clase de comentarios acaban por estropear la gran oportunidad que ofrecen los blogs, dialogar con el autor. En todos los blogs de escritores, críticos y artistas españoles sucede lo mismo, se suele llamar anónimo.

Coleridge, otro de mis favoritos. Sobre todo la balada del viejo marinero. Kubla Khan lo leí con menos atención.

Por cierto, nunca la he visto entera, pero, ¿no se da tu relato un aire a la peli "el gran dictador"? No en el argumento, claro. Me refiero a la atmósfera. Es una impresión, difícil explicarlo.

Saludos.

carlos maiques dijo...

Hola:

Sobre las alteraciones, creo que te puede gustar el cuento de vikingos de Wells Tower en Todo arrasado, todo quemado.

(Una entrevista con el autor, del año pasado)

http://www.bookslut.com/features/2009_04_014302.php

Si ya has pasado por ello, te lo sabes, si no, no dejes un esguince a medias, que vuelven.

No sé si ese retraso hará buscar fechas en territorio levantino para presentar, pero, en cualquier caso, espero que salgan bien las presentaciones programadas (y pospuestas, que es el caso) Un saludo y hasta otra.

Ibrahim B. dijo...

No he visto 'El gran dictador', Javi. Lamento haberme quedado en 'Mein Führer'...

Mr. Maiques, te debo unos cuantos correos. Gracias por todo el nuevo material y los consejos médicos.

Abrazos,

Matzerath dijo...

Utilizar una sintaxis complicada puede volverse en contra de uno. El abuso de expresiones enrevesadas es un vicio grotesco. El humor no tiene reglas. Sin embargo, ciertos recursos sólo son hilarantes en determinadas circunstancias.

El principal defecto de este relato es la euritmia. Es una narración arrítmica, sintáctcamente fea. Yo, ni siquiera advertí su intención humorística (eso es preocupante), pensaba que era simbolismo, un juego de superposición de imágenes (en La naranja mecánica, su protagonista viola y agrede a ritmo de música clásica). La superposición es una manera recurrente de la literatura actual (posmoderna), sea consciente o inconsciente. Si nos remontamos a entradas de este blog de dos años de antigüedad, veríamos hip-hop, a Pahmuk y a Palahniuk. La música puede influir (superponerse) en la literatura, pero no mezclarse.

El humor no tiene reglas, de todos modos, la risa es victoria. No creo que a alguien como tú, mucho más ducho en sociología (quizás esto sea más propiamente antropología) que yo, tenga que explicarle las distintas teorías que hay sobre el origen de la risa. Este relato no es gracioso. Un anónimo dice que "parece estar demasiado pensado". Mi intuición me dice que el problema es, más probablemente, el adverso. Parece un relato escrito rápidamente, a cuya versión original se le hicieron cambios en determinados lugares, jodiendo el entramado rítmico. Sus deficiencias son probablemente debidas a una sintaxis demasiado compleja y difícil de dominar (recuerda que una aglomeración de expresiones complicadas, barrocas y altisonantes puede cuadrar, pero es muy difícil, luego los hay que tienen huevos a decir que Umbral está sobrevalorado; cuando lo escribes suena bien, luego lo lees y te das cuenta de que había una pequeña errata, cambias esa errata, una palabra, por un sinónimo, pero ese sinónimo crea un pareado improcedente o una aliteración, lo que lleva a infinitos cambios). Otro usuario afirma que los personajes están "carentes de vida y movimiento". Yo achacaría el problema a su excesiva verosimilitud en un relato cuyo marco referencial tiene unas normas quizás demasiado laxas (Franz-Frank es una deformación evidente de Francisco Franco, con pinta de chulo de playa).

Borges dijo en una entrevista que seguramente conoces, de forma parecida a la cita de Poe antes mencionada por otro usuario, que "los jóvenes son tímidos, tienen miedo de que si dicen lo que piensan, se pueda pensar que es una bobada, por eso buscan lo arcaico (lo barroco)".

Experimento o no: el principal problema de este relato no es un humor mal comprendido (cosa que no suelo reprochar nunca), sino el estar mal escrito.

Ibrahim B. dijo...

Hombre, Matzerath, a la vista de tus comentarios sobre la ficción breve de Pron solo puedo tomarme estas palabras como una victoria. (Aparte, como ya os habréis dado cuenta, no es mi política refutar si a alguien no le gusta este -extrañamente sonado- cuento).

No, en serio. Gracias otra vez por la lectura.

javi dijo...

hombre, Matzerath, dejo para otro día el resto de tu argumentación, que he estado todo el día vagueando y toca leer, pero que me digas que no captaste la intención humorística -cómica más bien-...

"Sucede que en cierta ocasión, en el año 1934 o 1935, estábamos en Berlín el Generalísimo y sus boys, brindando con cava del Ampurdá en una recepción súperfascista que organizaba nuestro queridísimo Joseph Goebbels; se trataba de una fiesta con aires de pasarela, en donde pudimos ver la faceta menos conocida de Franz-Frank—así lo llamaban en Alemania—, hombre entrañable, delicado, enjuto, y cosmopolita donde los hubiera...".

De verdad, yo lo he leído sólo una vez, pero al ir releerlo no he pasado de las primeras cinco líneas para advertirlo: cava del Ampurdá, Franz-Frank-cosmopolita-entrañable, superfascista-conairesdepasarela...

Pero cuál es tu concepción de FF...

Y eso lo dice Borges, que fue ultraísta en sus dieciocho. Además, no me parece barroco. Dónde están las volutas, las piruetas, los dobles mortales y los bucles.

En cuanto a las normas laxas, esto es literatura.

saludos.

Ibrahim B. dijo...

Matzerath: a propósito del comentario no publicado, piénsate lo de la adecuación textual cuando vayas a hablar de/ con terceros.

Matzerath dijo...

¿?

Jorge García Torrego dijo...

Reconozco que me he reído, que los hechos históricos podrían resultar bastante más creíbles,( si, creíbles), si de vez en cuando nos contaran hechos así. Joder, seguro que sería una buena manera para que los chavales recordaran la historia.

Por cierto, alguien ha comentado que el clima del relato recuerda, o puede recordar, al del Gran Dictador de Chaplin. Debo decir, que me parece bastante desacertada esa opinión, (entendiendo que proviene de alguien que no ha visto la película entera).La película de Chaplin es un acto de desobediencia coetáneo a la barberie Nazi. Pese al valor, (que lo tiene), del relato de Ibrahim, es fácil hacer estos vericuetos "a toro pasado". Ahí creo que está la diferencia entre los dos ambientes.

Por otro lado, en cuanto a las críticas que llegan de los Anónimos, me parece, que hay un desfase entre lo que quiere el autor, y lo que buscan los lectores-anónimos que ponen comentarios quejándose.

Admito que muchas veces me pierdo en citas e ideas de filósofos, escritores, o vaya usted a saber, pero hay que entender, que esos términos, esas indicaciones no son gratuitas. Para llegar a algunos lugares recónditos y especializados, se deben usar términos recónditos y especializados. Sino, el camino se enreda sin parar. Es utilidad, no onanismo. Creo.
Saludos,

Ibrahim B. dijo...

Creí que ya no quedaban opiniones como las de tu último párrafo, Jorge.

Gracias por pasarte por aquí,

depalma dijo...

Es de buen suponer que el "cava del Ampurdá" sea permutable por un tintorro manchego o un cocido madrileño.

Carlitox dijo...

Llego tarde.

En primer lugar, hay algunas intervenciones de Matzerath que me dan asco y pena. No me gusta la vehemencia si justifica unas maneras de mierda. Por muy cabrón que sea un anónimo, debería haber algo que impida emplear el mismo rasero a este y al que le contesta.

En cuanto al relato, no está mal. No le veo problemas a la prosa. Esto no es un manual de estilo. Si Ibrahim se propuso un texto de sintaxis erizada, entonces lo ha conseguido. No es que no haya ritmo, lo hay pero es poco cadencioso.

Lo que no me gusta es que parece una traducción de un relato escrito en inglés. No vean intenciones políticas, solo digo que, incluso dentro del registro coloquial, el español en el que se escribe es demasiado estándar y neutro.

El último comentario que añadiría sería uno muy personal. La verdad es que no me he quedado convencido con el tratamiento "pop" que se le da a los hechos. Entiendo que parte de esto forma parte del planteamiento del relato, pero, personalmente, yo hubiera escogido dinamitarlo todo desde el español rancio de un Pemán, por ejemplo. Ibrahim, si no sabes a lo que me refiero, léete (si tienes coraje y fortaleza mental) "Mis almuerzos con gente importante".

El relato me ha parecido también innecesariamente obsceno. No porque me escandalice, sino porque ya es el tópico. Mira si no, Gogol en el Palacio de El Pardo, en la que Carmen Polo pierde su chichi y orina por la piel. Pero esto es también por razones de orden subjetivo: siempre prefiero la mala leche elegante.

Hasta la próxima historieta, Ibrahím, cúrese del esguince.