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viernes, 4 de julio de 2008

Conversaciones en el N_mr_t™ de Gran Vía (Fragmentos)

F. Beigbeder (A su interlocutor, ante el panorama de la mesa de al lado): En amor la situación empieza a ser realmente preocupante cuando se pasa de la peli porno al parloteo cursi. A partir del momento en el que dejamos de decir: «te voy a meter e todo menos prisa, zorra» para decir: «mi querido pichoncito querida mimí osita mía hazme un ñiguiñigui», ha llegado el momento de apretar el botón de alarma.[1]
En la mesa de al lado:
Lee: Qué pena. Si por mí fuera, dormiríamos todas las noches enroscados uno alrededor del otro como serpientes de cascabel hibernando. Qué monito seía que pudiéamos fundinos en una gan masa infome. Te estoy poniendo los pelos de punta, ¿verdad?
Allerton: Pues sí.
[2]

*

Ricardo Piglia: Se dice que los escritores han abandonado al gran público, pero no es verdad. Es el gran público el que los ha abandonado a ellos, y se ha ido a las salas de cine o a ver televisión.
[3]
David Foster Wallace: [But] If an art form is marginalized it's because it's not speaking to people. One possible reason is that the people it's speaking to have become too stupid to appreciate it.
[4]

*

Ironía de la Hipercita

Elisabeth Noelle-Neumann: [Montaigne] explicó porqué sus escritos estaban llenos de citas de escritores antiguos: “la opinión pública es la que me hace presentarme con todos estos adornos prestados”.
[5]
Arthur Schopenhauer: [De hecho,] la furia por la lectura en la mayor parte de los académicos es una especie de fuga vacui, una huida de la carencia de ideas de su propio cerebro, que incorpora lo ajeno a la fuerza; para tener ideas, estos académicos deben haberlas leído en alguna parte, así como los cuerpos inertes solo pueden recibir su movimiento desde fuera; mientras que los que piensan por sí mismos se asemejan a los seres vivos, que espontáneamente dan testimonios de sí mismos. [A lo cual añadiría que] leer significa pensar en cabeza ajena, en lugar de hacerlo con la propia.
[6]

*

Jack Kerouac (sorprendido ante las confesiones del Schopenhauer): [Supongo que entonces estarás de acuerdo conmigo cuando digo que] las universidades no son más que lugares donde está una clase media sin ninguna personalidad, que normalmente encuentra su expresión más perfecta en los alrededores del campus con sus hileras de casas de gente acomodada con césped y aparatos de televisión en todas las habitaciones y todos mirando las mismas cosas y pensando lo mismo al mismo tiempo mientras los Japhys del mundo merodean por la espesura para oír la voz de esa espesura, para encontrar el éxtasis de las estrellas, para encontrar el oscuro misterio secreto del origen de esta miserable civilización sin expresión.
[7]
Arthur Schopenhauer: [Cierto, mi querido Jack] No hay por qué mantener en cada universidad a unos cuantos charlatanes insulsos para que les arruinen de por vida a los jóvenes el gusto por la filosofía.
[8]
Stephan Zweig: [Pues] para mí el axioma de Emerson, según el cual los buenos libros sustituyen a la mejor universidad, no ha perdido vigencia, y sigo convencido hasta hoy de que se puede llegar a ser un extraordinario filósofo, historiador, filólogo, jurista y cualquier otra cosa sin tener que ir a la universidad, ni siquiera al instituto.
[9]






[1] El amor dura tres años.
[2] Queer, de William S. Burroughs.
[3] Entrevista en El País, 11 de octubre de 2007.
[4] http://www.salon.com/09/features/wallace2.html
[5] La espiral del silencio
[6] El arte de insultar
[7] Los vagabundos del Dharma
[8] El arte de insultar
[9] El mundo de ayer

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Peter Sloterdijk: [Cómo lo sabes] Los profesores no son realmente "conocedores" sino entrenadores de cursos que pretenden la adquisición de un saber ajeno a la vida. Las universidades y las escuelas ejercen una labor esquizoide en sus funciones en las que una juventud sin motivación, desesperadamente inteligente y sin perspectivas, aprende a superar los estándares generales del absurdo ilustrado.*

*Crítica de la razón cínica.

Saludos.
(oche)

carlos maiques dijo...

Alquimistas de la información canalizando destilerías de certezas propias ajenas, imposibilitados para el eco y exégetas roncos del silencio buscan verdades como puños en sus caras de pantalla plana. Razón: letra pequeña.

Wow. Otra vez. Un saludo.

Ibrahím Berlín dijo...

No deja de ser de mala educación que cuando uno invita a gente a su casa (Oche y Maiques, para el caso), estos roben protagonismo al propio anfitrión. Pero qué coño, destiláis poesía.

Un abrazo.