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miércoles, 8 de septiembre de 2010

The FormSpring Experience (sobre la adicción a Internet)

A mediados de julio abrí una cuenta en FormSpring. Como comentaba entonces, el experimento parecía arriesgado; el usuario de la plataforma no tiene ningún tipo de conocimiento sobre quién está al otro lado de la pantalla, no sabe de dónde llegan las visitas, no sabe cuántas personas entran al día en su perfil, no sabe qué clase de preguntas van a disparar y tampoco es infrecuente pensar que detrás de las preguntas solo hay un único lector e interrogador obsesivo y peligroso. En cierta forma, la experiencia ha subvertido el arquetipo del anónimo digital y ha arrojado algunos datos importantes sobre la relaciones en Internet. Pienso en aquéllos (o aquél) que llegaban a disculparse ante la idea de estar preguntando cualquier perogrullada o impertinencia (cuestión obvia: ¿y para qué ese exceso de cortesía, si ni siquiera sé quién lo pregunta?), o en los que preguntaban qué demonios estaba haciendo para no tener tiempo de responder a sus preguntas.

Y aquí entra uno de los aspectos más interesantes del juego: la adicción, el vicio.

Como tema literario, la adicción ha sido uno de los asuntos más atractivos del siglo XX, y ahí están el mítico e insuperable Burroughs de El almuerzo desnudo, o el no menos mítico e insuperable Wallace a propósito de la adicción, entre otras muchas cosas, a la televisión (pronto colgaré un texto sobre E unibus pluram en relación a “Tri-Stan…”). En ese sentido —quizá en todos—, nuestra época es mucho más aburrida que la suya; una época de adicción a las redes sociales y al correo electrónico. No parece muy divertido, la verdad. A la espera de noticias importantes, a menudo me pregunto si soy la única persona del mundo que puede quedarse enganchado al botón de actualizar durante quince minutos. La adicción a la televisión (un tema muy noventero), al menos, traía consigo la visualización de narrativas divertidas; la adicción a Internet (un tema actual e inédito), a diferencia de la adicción a las drogas —mito exótico antes que trasgresor ya—, es una adicción al vacío. O sea que mientras el adicto a una sustancia le ocurre algo que puede ser divertido o catastrófico y el adicto a la televisión ve cómo a otros seres de ficción le ocurren cosas divertidas o catastróficas, el adicto a Internet no ve nada ni experimenta nada.

Cero.

Salvo la comunicación, claro.

El glorioso y tonificante y relajante segundo en que un correo electrónico, una pregunta, una noticia importante, un feedback mínimo hace cambiar algo en tu propia narrativa: «algo es “perversamente” adictivo si a) causa problemas reales al adicto, y b) se ofrece como una salida a los mismos problemas que causa.» (E unibus pluram, Foster Wallace).

Y así, el hecho de que casi toda la gente que conozco esté enganchada a Internet hace que se creen situaciones de hipotético y deliberado sadismo. Si El Receptor De Mi Mensaje está conectado o ha visto mi comunicado, ¿entonces por qué produce respuestas en un tiempo mayor al deseado o tolerable? Afortunadamente siempre queda ese uno por cien de sospecha en donde el sujeto que no produce respuestas está en un insólito lugar sin conexión a internet leyendo cosas impresas en papel de Biblia.

FormSpring es una plataforma adictiva.

Durante el periodo que lo usé solía responder a las preguntas como distracción o actividad recreativa en medio de cualquier otro trabajo, y en la mayoría de las ocasiones permanecía abierto. El problema de esta red en particular y de Internet en general reside en el momento en que empiezas a pensar que estás haciendo demasiados clics para actualizar el correo de notificaciones a fin de leer una pregunta inteligente y poder responder algo que crees que es inteligente o que quizá sirva de algo al tipo que te ha hecho esa pregunta.

Ni que decir tiene, los problemas reales que causa cualquier red social son las contraindicaciones con la adicción al trabajo —o con la imposición del trabajo— o la adicción al consumo cultural, que para el caso es lo mismo. Al menos he aquí mi situación. (Uno nunca sabe cuáles son las consecuencias sociales reales de autodeclararse adicto al trabajo; por si acaso, digamos que este es un ensayo ficcional.)

Quinientas preguntas después, en las que discutimos sobre traducciones, narrativa norteamericana, narrativa española, ensayo, periodismo, Formspring, mis manías como lector, crítico y narrador, y finalmente, el secreto mejor guardado (si quedaba alguien que no lo supiera ya) sobre mi futura primera novela, aquí tienen el resultado final.

Noventa páginas de conversaciones con Internet.

Está guay.

39 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Se puede descargar el documento pdf?

Si es así, pido una rápida explicación. Soy francamente inútil para estas cosas.

Lalo dijo...

Pues vaya!!. Precisamente ahora iba a tu Form a ver qué se cocía...

Por mi parte, como lector y preguntador, me lo he pasado en grande. Es de recibo anotar que su Form ha alcanzado unas cotas estratosféricas de calidad.

Enhorabuena

Un saludo

El antiguo usuario de Form conocido omo Heimito

Ibrahim B. dijo...

La verdad es que antes subí algunas cosas a Google Sites que podían descargarse en .pdf; no tengo ni idea de por qué ahora parece que solo puede verse en este enlace: https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=sites&srcid=ZGVmYXVsdGRvbWFpbnxpYnJhaGJlcmxpbnxneDo0Y2FlZDAzOTgwNTQ5NzY4&pli=1. Sorry.

Muchas gracias, Lalo. Ha sido un buen trabajo colectivo, creo. Ahora toca escribir otras cosas, pero no descarto retomarlo en alguna ocasión.

Saludos,

Oche Zamora dijo...

En cierto modo me alegra, si eso significa que vas a actualizar el blog más a menudo con textos no quiméricos.

Por cierto, desengancharse del F5 de vez en cuando es sano y las recaídas no están nada mal.

PD: Como tardes mucho en aprobar el comentario me voy a mosquear...

javi dijo...

Yo me lo pasé genial, pero leyendo las respuestas a las preguntas que planteaban otros. Las mías las escribí, por explicarlo de alguna forma, forzado, por preguntar algo. No se me ocurría nada inteligente y solté dos al azar. La primera fue la de Murakami y la segunda la de el guardián entre el centeno.

Me quedo con ganas de más, no sabía que era un experimento ni que estaba limitado. Así que cuando vi la última pregunta me quedé volado, creí que era la última porque alguien había preguntado algo inapropiado. Por cierto, ¿la quinientos te la hiciste a ti mismo?

Ibrahim B. dijo...

Jajaja, tranqui, Oche, aprobado quedas. Llevo dándole vueltas al tema del F5. ¿Por qué los personajes adictos de las novelas nos parecen gente interesante mientras que alguien enganchado al F5 parece un looser? Habrá que hacer algo.

Y no, Javi, no fue una autopregunta. Este mismo mediodía, comiendo con Luna, le dije que me apetecía acabar respondiendo esa cuestión sobre la novela que apareció en los primeros días de Form. Simplemente, alguien lanzó esa pregunta y yo aproveché la ocasión para hablar de ello. Pero es verdad que el detalle de Fruity me impacto.

Yo tampoco pensé que fuese a ser limitado; el problema es que funcionaba demasiado bien. Podía haberlo dejado para un día a la semana o ser muy selectivo con las preguntas, pero todas molaban, así que bueno...

luna dijo...

Se fue uno de los grandes y con él la posibilidad de preguntar cosas comprometidas de modo anónimo!

Anónimo dijo...

Venga, que solo contestabas a lo que te apetecía... Más de lo mismo, Mr. Berlin.

Marta María López dijo...

¿Y por qué Ibrahím no va a responder sólo a lo que le apetece? ¿Acaso es obligatorio responder a toooodo lo que a la gente se le ocurre preguntar? Hombre, si los que preguntan tienen dos dedos de frente, imagino que sí. Pero la verdad es que hay muchos por ahí que se dedican a preguntar imbecilidades y, ante eso, lo mejor es el silencio.

"Oye, ¿te puedo preguntar una cosa?", te dice a veces alguien con cierto aire de misterio. "Claro, otra cosa es que te responda". Pues eso.

Ibrahim B. dijo...

Gracias, Marta,

Anónimo dijo...

Cierto. Algunos preguntan imbecilidades y otros no.

Pero más allá de eso, el caso es que el 'invento' pretendía ofrecer la posibilidad del 'desfogue' a los 'miles de anónimos con instinto asesino' que pueblan estos lares, o así se vendió, no? Me parece una oportunidad de, este sí, buen experimento desaprovechada. O igual es que no hay tantos anónimos malintencionados como algunos se creen.
Con la mejor intención.

Ibrahim B. dijo...

Para que me entiendas: es como si un grupo de gente se reúne en un bar para hablar animadamente y de repente alguien llega y grita "¡cabroneeeeeees!". Bueno. No tiene mucha lógica. A esos fue a los que no publiqué.

Claro que no hay tantos anónimos malintencionados. Es lo que digo en este post.

Anónimo dijo...

Mira, no sé qué entiendes tú por gritar "cabroneeees". A mí me parece tener ganas de juerga. Yo te hablo de discrepar, simplemente.

Venga, hasta otro invento.

luna dijo...

Qué divertido, claro, siempre que salgo a tomar una cerveza con mis amigos empiezo a decir Putaaaass!!! y todas piensan: oh, mira Luna, QUÉ JUERGUISTA ES!

Es lo más lógico.




Y luego me tomo el valium.

Old Hundred dijo...

Oye, me voy a tomar este post como una prórroga del form xD. Tengo el mono. No la publiques si no la vas a responder:

¿¿Has leido algo de Benet?? Si es así, qué te parece en general. Llevo leidas apenas veinte páginas de una novela suya y me estoy quedando verdareramente anodararo.

Ibrahim B. dijo...

Benet. Me cae muy bien la gente que no sabe cuándo poner los puntos cuando escribe. Benet es uno de ellos. Aunque entero no lo terminé nunca, he empezado varias veces el tomaco de relatos y novelas cortas publicado en Alfaguara. Conozco a bastantes fanáticos de Joyce que son también fanáticos de Benet. De hecho, cuando alguien me preguntó en Form por peces gordos de la narrativa española del pasado siglo, a las horas de haber respondido me sentí bastante asqueado por no incluirlo en la lista. No hagas como yo. Termina esa novela. Disfrútala.

Anónimo dijo...

Aun va a resultar que el punk soy yo, Luna.
Un beso a ambos, que no quiero hacer distinciones.

Martina dijo...

Es una verdadera lástima que hayas abandonado el experimento. Si te consuela, yo también puedo estar más de 15 minutos dándole al botón de actualizar, pero a lo que iba.
Es una pena que hayas decidido "cerrar el chiringuito". Hace poco tuve una discusión con un grupo de amigos enamorados del papel impreso y denostadores de las plataformas sociales. Aparte del argumento simplista y obvio de los parabienes de la comunicación, te puse como ejemplo de que ALGO realmente bueno y diferente se estaba cociendo en este mare magmun mediático.
Me parece radicalmente novedoso para la construcción del discurso literario las nuevas formas de socialización, y ya no te digo la posibilidad de conectar con un escritor como tú, del que has leído su obra y teorizar sobre literatura. FASCINANTE.
Por eso es una pena que yo hayas abandonado, aquí sí veía yo un nuevo camino de experimentación narrativa: a través del desarrollo de nuevas formas de relacionarnos intelectualmente y socialmente, por supuesto.

Ibrahim B. dijo...

Gracias por tus generosas palabras, Martina.

Recuerdo discutir estos mismos asuntos con compañeros míos que estudiaban literatura y que también eran nostálgico de las viejas formas relacionales. Nunca entendí esto. Antes tenías que conformarte con la gente que geográficamente estaba más próxima; las redes sociales favorecen la superación de este handicap. Además, y de una forma ya casi anecdótica, para alguien interesado en la literatura siempre será más fácil delegar en la expresión estrictamente textual que tiene lugar en estos lares. Al menos uno puede suprimir la tediosa función fática...

Saludos,

Anónimo dijo...

No, no, no... la única gracia de discutir sobre literatura consiste en ver unas pupilas dilatadas y un exceso de función fática mientras suena cualquier cosa en la radio. No vamos bien.

Espástico dijo...

¿Hay alguna versión de E Unibus Pluram traducida al español? Llevo rastreándola desde hace algún tiempo y no he econtrado nada

Ibrahim B. dijo...

Está recogido en el volumen de ensayos 'Algo supuestamente divertido...'

Martina dijo...

De acuerdo con el anónimo que reivindica un buen exceso de función fática en los ojos del otro hablando de literatura pero... internet te permite conectar con gente a la que nunca conocerías de otro modo, y conectar directamente al interior (intelectual o emocional) ¿puede haber algo más emocionante?

Anónimo dijo...

pero ¿conocer a alguien a través de una pantalla, de unos cuantos mails intercambiados, de unos cuantos textos colgados en un blog es realmente conectar con "el interior (intgelectual o emocional)" de la gente? estoy de acuerdo en que internet nos facilita conocer a gente que de otra manera no conoceríamos, pero no mejora el modo que tenemos de comunicarnos, no nos acerca verdaderamente al otro.

por otra parte, El jugador, de Dostoyevski, hace un retrato perfecto, aterrador, de lo que significa estar adicto a algo.

mario.

Cuando me llames friki, sonríe dijo...

Pero por favor, cómo puede un niño de 23 añitos ser tan pedante, no quiero imaginarme lo que será de su compañía cuando alcance la madurez.
Ay si el tamaño de su persona alcanzara en altura la dimensión de su ego, Ibrahim, sería usted en verdad una gran persona!
Quién sabe, tal vez no sea más que eso, una cuestión de madurez, no lo sé, si le digo la verdad me importa un comino, porque resulta usted realmente insoportable mientras tanto.
Verá su discurso es tan plano, su pensamiento tan horizontal que resultaría un verdadero juego de niños, es decir, aburrido, redargüir las inverosímiles sandeces que he llegado a leer en esta entradilla suya.
En cualquier caso tan sólo le haré una petición como colega intelectual, (impostando la voz, por supuesto, digamos que me creo el mismísimo Wittgenstein y que he inventado la rueda) si hace usted el favor de hacer desaparecer el comentario en el que USTED acusa a Benet de no saber puntuar, nos haría un poquito menos infelices de lo que usted nos considera a el resto de frikis-adictosdeinternet-lectoresdeBenet-delmundo.

Muchas gracias...

Y ahora, si tiene tiempo y valor, aprenda algo, hombre de dios, aprenda algo, al menos aprenda a escribir.

ysinembargo.com/uebi/2009/05/28/friki-¿paria-o-heroe-del-siglo-xxi-jon-jonenjur/

Porquemeapetecía dijo...

Señor o señora, señor espero. Me descubro el sombrero ante usted. Es el primer (o primera) troll, que conozco, que sabe de la existencia de Wittgenstein. Sin saber nada del tema, espero que sea un juego de intelectuales, como gustáis de llamaros.

Brian Edward Hyde dijo...

Hola,

me parece fascinante el tema: ya sabes, redes sociales, globalización, aislamiento...
Lo de Formspring me picó en su día, pero no supe sacarle tanta chicha.
Enhorabuena

Ibrahim B. dijo...

Mil gracias, Brian,

Be welcome,

AJ

Caín dijo...

...

J. dijo...

A ver si saco tiempo para ojear el experimento, esto es horrible. Yo soy el del papel de Biblia.

Martina dijo...

Por alusiones: SÍ, sí que creo que es posible conocer a alguien, acercarse a su interior intelectual/emocional a través de la red. Yo lo he hecho. Y con muy buenos resultados. Quizás he tenido suerte en topar con gente que no tenía intención alguna de impostar sobre sí mismo.
Por otra parte, también te digo que, muchas veces, es en las pequeñas cosas cotidianas donde conocemos verdaderamente a alguien. Y esas pequeñas cosas es muy difícil plasmarlas en un blog o en un email.
Pero mientras se llega a semejante nivel de intimidad con alguien, internet puede ser un buen comienzo.
Y a friki... Ibrahím es cualquier cosa menos plano, no me jodas.

J. dijo...

Vamos a jugar a ser todos comprometidos mamporreros, pro-Ibra o in-Ibra, elegiremos el que más nos apetezca. Unos iremos de verde y otros de azul: lo pasaremos bien.
VAYA TELA, HOMIE.

POEM dijo...

flipo con todos los comentarios

internet es ficticio
no te acercas a ningun interior
jeje
los blogs son interesantes como creación literaria
o como ironía malvada de conocer el interior de alguien q un buen dia follas en las sábanas y ya no t sirve de nada conocer su interior
jaja

hay q controlar internet como todas las drogas

Collage dijo...

¿Y cómo es el "mono" de esta droga? ¿No has tenido ninguna recaída? ¿La tentación sigue ahí?

Ibrahim B. dijo...

Pues como cualquier cosa adictiva: tras un día de titubeos fisiológicos, todo sigue con normalidad...

PH dijo...

Offtopicazo del copón!
(Por cerrar el Formspring y no abrirlo otra vez)
¿Que opinas de lo de Quimera?
¿No te suplantó a ti por decisión suya o tuya?
¿Hubo comunicación, lo sabias de antes o has sido sorprendido como el lector de a pie?
A ver, no soy tonto y sé que estarás preparando un texto largo sobre el tema (ganazas de leerlo ya!!), pero un par de breves apuntes por favor!

Ibrahim B. dijo...

En Quimera trabajamos con bastante antelación los temas, por lo que lo único que sabía desde hace unos meses es que en septiembre no iba a haber reseña mía puesto que habría algunos cambios en la sección. Obviamente esto me impacientó y entusiasmó bastante; anyway, tanto Jaime Rodríguez (director) como Roberto Valencia (responsable de la sección de reseñas) mantuvieron el más absoluto secreto a este respecto. VLM solo suplantó a los columnistas (Tabarovsky, Sierra, Mallo y Vilas), el resto de colaboradores del número fueron heterónimos. Y sí, claro que fue una grata sorpresa. Quimera es la única revista que se atreve con estas cosas. Últimamemente está haciendo cosas realmente espectaculares: ya hablé aquí del número de verano; y en cuanto al último puedes imaginarte qué pienso. Genial.

PH dijo...

Gracias!
Lo de las columnas si lo tenía claro, pero no sabía si TODOS los demás eran ficticios o había algún colaborador también suplantado. Increíble.
Sin conocer la obra de VLM, y como lector de a pie, me parece una de las cosas más valientes que se han hecho en este país. Casi nada.
Saludos!

Jorge dijo...

"El problema de esta red en particular y de Internet en general reside en el momento en que empiezas a pensar que estás haciendo demasiados clics para actualizar el correo de notificaciones"

Me parece que esa es la observación justísima que da cuenta del vacío. Me gustó mucho. Un saludo!