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domingo, 8 de junio de 2008

Genocidio neuronal (Twinkie: Pt. II)

Errrrrrrrr...





12:37 a.m.


Estoo…




Ante la perseverancia del aullido del rinoceronte eléctrico, el fontanero apuñalado en el área lumbar exhortó:








¿Pero qué **** te está pasando, tíioo? ¡Reacciona de una **** vez!



2:22 p.m.










No sé si alguna vez les he hablado de mi teoría acerca de los canelones y lasañas protegidos por una pantalla de plástico transparente como herramienta disuasoria de la violencia del ciudadano hiperestresado y/ o alienado en la medida que este experimenta su particular canalización extática de sus pulsiones violentas acumuladas en ese instante en el que emula la célebre escena hitchcocktiana de la ducha y el (fálico) cuchillo sobredimensionado. Respecto a ello, pienso, habría que añadir una posible estrategia mercadotécnica más o menos artera, como de crimen perfecto (admitamos desde ya que pocos son quienes se detienen a reflexionar sobre las pantallas de plástico de los alimentos precocinados), a la hora captar clientes potenciales: frente a la lasaña tradicional que se mete al microondas y ya, el consumidor tipo, ese [yuppie] que no va a desperdiciar su preciado tiempo erigiendo las distintas capas del alimento italiano, prefiere masacrar con saña la ****** **** pantalla de plástico, ¡SÍ!





















Dios mío, estoy *********** abatido. ¿Dónde demonios se encuentran las ideas? Qué patetismo. Qué patetismo…








Mierda.













[Tic. Tac. Tic. Tac.]







Alguien, un tipo bastante más listo que yo, me dijo una vez que aquella ********** mía de las lasañas se veía invalidada por no sé qué ******* relacionadas con la preservación del vapor y tal.
















4:57 p.m.



Estoy perdiendo mi **** tiempo intentando componer un ****** relato que nunca tendrá lugar.
















Conviene señalar, pues, las insistentes manifestaciones post(porno)marxistas halladas en [Tictac, tictac] el seno de…
Bah. Basura.


[Tictac, tic, tac.]






Ante la mediocr….
Nada.





Ibrahím B. tomó el ascensor y allí se encendió un cigar...















¡Chequeraut!
Deja de hacer el **********. Porque vamos, ya te vale.






Ante la mediocridad percibida en los círculos acadé…
Ni de broma.

[Suspiro]





[Suspiro]



5:56 p.m.










En una mesa, dibujo lo siguiente:









Pongamos por caso un destornillador.
(!) ¡Imbécil!





















[Uñas rechinando contra pantalones tejanos]

















Mi tolerancia a los estimulantes legales es digna de [Tictac, tictac] investigación universitaria. Ayer mismamente tomé [mocos sorbiéndose] tres cafés por la mañana, uno con leche y dos cortados; luego de comer otro, y una C_c_-C_l_™ a media tarde. Al llegar a casa a eso de las ocho, bebí tres tazas de P_ps_™. Por último [Tic. Tac. Tic, tic. Tac.], a las diez y media de la noche, bebí dos [Tictac, tictac, tictactictac, tictactictac] R_d B_ll™ recién sacados del congelador; de dos tragos cada uno. (Súmese casi la totalidad de una cajetilla de tabaco, y, si quieren, la tableta de chocolate negro N_stl_™: alto contenido en serotonina) Pues bien, cualqu[Tictactictactictactictac]ier otro en mi lugar hubiese padecido un acceso de desesperante insomnio. Yo [Tic] no. Yo [Tic], que vivo desde hace años con un inquietante temblor de manos que me anticipa un futuro de enfermedades degenerativas, progresiva pérdida de facultades cognitivas y [Tac] demás; yo [Tac], digo, a medianoche, estaba *********** destrozado. ***********. Como siempre. Y como siempre, caí rendido sobre la cama a esa hora. Al poco rato [Tic, tac, tic, tac] soñé que estaba en una biblioteca ********* a una chica que rondaba la mayoría de edad, el pelo rubio a lo Cleopatra, y esa altivez y desagrado que caracterizan a las adolescentes extremadamente guapas; y más adelante [Tic, tac, tic, tac], que estaba en un congreso de escritores de vanguardia —para mi desconcierto (?), todos ellos vestidos de negro, de pies a cabeza— dictando mi particular conferencia sobre lasañas y técnicas [Tac] mercadotécnicas [Tac], y la urgente necesidad de [Tac] empezar a [Tac] producir [Tac] hechos literari[Tac]os siguiendo ese fundamental principio de [Tac] creativi[Tac]dad publici[Tac]taria de [Tac] fagocitarlo todo —lo pro-sistema y lo anti-sistema— y vaciarlo de su contenido original.
Al día siguiente [Tac] me levanté destrozado.






[Tac]
















#####Diagnóstico de muerte cerebral#####









6: 41 p.m.



Se abre el telón y sale un tipo apostado en la puerta de un colegio entregando caramelos: llega un muchacho de Jaén y le da uno. Llega otro de Palencia y también. Otro de Albacete y también. Luego, por último, llega uno de Bilbao y le niega el caramelo. ¿Cómo se llama el actor?
Al Patxi no.
Ji, ji, ji.

Qué vergüenza. Dios, dios, dios.


4 comentarios:

Hautor dijo...

Lo del chiste (muy bueno, por cierto), supongo que forma parte del efecto túnel tras la muerte cerebral. Lo que no sé es si San Pedro se lo cuenta al personaje o más bien ocurre a la inversa. En fin, supongo que no importa.

Ibrahím Berlín dijo...

Ahí has estado agudo, hautor, aunque en realidad ni siquiera yo sé qué demonios hace un chiste ahí. Nihilismo del capital en estado puro; eso que tú resumiste a la perfección en el blog de Vicente con el eslogan exhortativo "que os jodan". O, desde otro punto de vista: la importancia radical del elemento intuitivo en el relato, como el montaje de Inland Empire o la literatura de W.S. Burroughs. Ese tío sí que era bueno. Ay.

Un abrazo,

StatuS2H dijo...

Me ha gustado, también me he reido un rato. Sobretodo desde la 4:57 p.m. hasta las 5:56 p.m. jeje.

Ibrahím Berlín dijo...

La crisis de ideas, Status. Qué te voy a contar que tú no sepas.

Un abrazo,