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domingo, 8 de marzo de 2009

Fundamentos del indie: Sobre la búsqueda del referente esotérico

Regresamos sobre la definición del sujeto latiendo en el superego capitalista que Bauman propone en Vida Líquida: «ser un individuo significa ser diferente a todos los demás.» Ergo, entiéndase entonces que la emergencia del estilo indie y la fragmentación del espacio urbano, tanto como del cibernético, en microcomunidades reunidas por referentes que quieren presumirse arcanos, no deja de ser sino el rostro camuflado de nuestra sociedad hiperindividualista, tal como viene anunciándose desde la revuelta del 68 en París (aquellos apuestos mozalbetes de clase universitaria deseosos como eran por reaccionar contra el hombre unidimensional proyectado por Marcuse), y la inspiración que aquello supuso para el mercado: ¿cuántos de los insurgentes se sirvieron de la experiencia sesentayochista para alimentar después los pilares de Occidente? He aquí otro ejemplo más de cómo el acervo cultural liberalista vigente muta y desorienta, en esa cruel lucha por la supervivencia sobre la cual diariamente ha de tomar parte. Explica también este rasgo fenómenos como el ascenso imparable y caída consecuente de ciertas manifestaciones creativas que jalonan hitos de la contemporaneidad: Amélie es, tal vez, el paradigma. Retrato perfecto de las fantasías recreadas por la clase Bourgeois Bohemian de la que Brooks habla en su hilarante BoBos, empieza a ser denostada cuando resulta un reto caminar diez metros en cualquier campus universitario sin hallar una chapa de Audrey Tatou sobre prendas femeninas y bolsos. Igual sucede con la música: Los piratas o Vetusta Morla son eclipsados por bandas como Zoo cuando el espectador procede a engrosar las filas de un fanatismo multitudinario. Los Coen caen un tanto más gordos cuando Brad Pitt y George Clooney sustituyen a Buscemi en los créditos. Huelga destacar Nocilla Dream como ejemplo más que contundente en la narrativa de nuevo cuño. Más de lo mismo en la ensayística: ¿qué me distingue a mí —sostiene el intelectual indie— si ejemplifico mis postulados a partir de Joyce, Cervantes, Proust, Kafka o Moliére, archimanidos cánones de la Academia? Mejor será entonces, prosigue, arrojarme al encuentro de la cita subrepticia, ese documento que durante años acumula polvo en las baldas de la biblioteca sin que nadie haya fijado su atención en él; y de ahí a la pulsión por investigar lo que acontece en el seno de la publicidad nepalí, el Art Brut de cualquier oronda centroafricana aquejada por malformaciones congénitas que a este lado del planeta desconocemos, o los cómics de un atormentado limpiacristales que habita la banlieue marsellesa. Roland Barthes, en Variaciones sobre la escritura, apela a la obra de masas como condenada a las veleidades de la moda y el capitalismo. Algunas décadas más tarde, conviene reconsiderar su propuesta y aplicarla también a la recepción de las producciones emergentes. Por lo demás, el capitalismo mola. ¡Quia!

7 comentarios:

Carlitox dijo...

¿Qué sería de este texto sin las referencias, la pseudo-crítica al capitalismo, las comparaciones infundadas y el exotismo? O dicho de otra manera: ¿Es más fea y más ramplona la tortuga sin su caparazón?

Ibrahím B. dijo...

Honestamente, no se me ocurría otro modo de hablar de la recepción de las referencias 'indie' sino a partir de esas mismas referencias. Podría haber dicho directamente: la alta cultura indie funciona igual que la cultura de masas, sometida a las veleidades de la moda. Pero hubiese sido mucho menos creíble, pienso.

Un saludo, Carlos. Gracias por tu lectura.

Carlitox dijo...

La afectación y la ampulosidad son solecismos que acaban empañando un texto interesante. Hablar de la "alta cultura indie" mediante un discurso tan sofisticado es como matar una mosca con una escopeta.

Puede que sea un fallo por mi parte, que evito filosofar y también evito la falsa cultura pop, indie y demás.

De todas formas, hay una tendencia que me deja perplejo y ya no hablo por ti, sino por otros autores. ¿Por qué en España en música contemporánea está más presente el tema de la escritura como herramienta de la comunicación o la literatura en varias vertientes(1) y en literatura se recurre al pop o al CD-ROM(2)?

No quiero parecer bárbaro. Los textos de este blog no son siempre afortunados, pero crean debate y eso ya es más divertido.

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(1) José María Sánchez Verdú tiene una ópera en la que se habla de la escritura y se describe su historia. Mauricio Sotelo juega con la tradición oral y el flamenco, así como con la poesía de Valente.
(2) Sí, lo de Mallo y compañía es divertido. Pero están descubriendo la pólvora y además, no es pólvora, sino carbonilla.

Ibrahím B. dijo...

Aunque no sé si he entendido bien tu comentario, precisamente si algo sobra, no ya en la tradición española sino a nivel global, es metaliteratura: bien en su aspecto temático (escritores que hablan sobre escritores, críticos, académicos...), bien como reflexión sobre la escritura. A título particular sospecho que el gran desafío de la literatura en nuestro tiempo (no sé si alguna vez he hablado de ello en el blog; si no, no tardaré) es la 'traducción' de efectos e intercambios culturales entre manifestaciones creativas cuyos know how nada tienen que ver con la prosa. Pienso en publicidad, pienso en rap (véase el post Von der Strasse für derStrasse), y sí, pienso en lo pop.

En cuanto a lo de Mallo, desde luego que Nocilla Dream no es En busca del tiempo perdido, pero fue más que necesaria su aparición en 2006 o 2007, no recuerdo bien. Y el problema actual, como en parte confirmas, es el rechazo que causa ver cómo una producción periférica conquista poco a poco el centro.

Saludos,

logiciel dijo...

'Nuestras vidas son los libros que van a dar en la FNAC, que es el morir.' XD

Perdona, ya sé que es pésimo, pero no he podido evitarlo.

Saludos

Carlitox dijo...

Está claro que no va a haber otro "En busca del tiempo perdido". Lo malo sería que hubiera ya otro libro así.

El problema es que no me fío. ¿La supuesta "supernovela" de Mallo? Julian Barnes y David Markson, con su This is not a novel, ya habían hecho algo muy similar. Y con una artesanía exquisita, nada de "postpoetismos" ni demás historias. No tengo nada en contra de él, solo es que me parece una ingenuidad presentar algo nuevo si todavía vas a recurrir a inventar un argot paralelo a la obra, una práctica típica del siglo XX.

Quizá tenga mis prejuicios, pero me parece exagerado convertir el pop en materia de debate. Se puede hacer filosofía con todo, pero los callejones sin salida son peligrosos.

No niego que sea interesante analizar esas cuestiones así como dar con la relación entre una cosa y la otra, pero, yo por lo menos, siempre he sido reacio a que se postule una visión del mundo para explicar fenómenos literarios. Al final siempre fallan.

En fin, espero no sacarte de tus casillas con opiniones tan distintas pero con esta tónica, la discusión puede que sea más enriquecedora. Al menos, por mi parte, ya que siempre he tenido curiosidad por el tipo de teorías al que haces referencia en varios posts.

Además, yo vengo de un sitio donde nadie sabe de estas cosas.

Un saludo

Raul Lilloy dijo...

Interesante lo que dice Carlitox, a veces me pongo a pensar las infinitas imposibilidades que tiene cualquier novela escrita actualmente, por más buena, inédita, de vanguardia, etc, que sea. Por tal motivo veo en los escritores ese narcisismo de creer que algún día su obra será leída, que firmara libros,etc.
Ya es humanamente imposible leerse a los clásicos: unos mil, luego vienen los tipos que fueron importante en el siglo XIX y XX: digamos otros mil, y luego mas que por necesidades del mercado por presion de los mismos escritores que no dejamos de escribir: los cientos de libros que todos los años se producen y que son buenos libros y en todo eso nuestra infantil, narcisista pretension literaria, que apenas se satisface desde algun blog, donde nos gusta hablar raro, producir uno que otro anglicismo e irla de vanguardista, cosas que estan tan obsoletas.