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sábado, 15 de marzo de 2008

New Ministers (extracto de Madrid Freshy Cool, Babies)

Becario en tren de Cercanías dirección Nuevos Ministerios leyendo tiras cómicas de Dilbert.


Muecas sonrientes cuando en el Dpto. de Marketing de su empresa irrumpe el más célebre oficinista de todas las viñetas de todos los tiempos y allí celebran martes con un asado de unicornio joder Scott Adams qué bueno eres cabrón eres mi ídolo sí.

Como la gradación cromática azul agreste agresiva de un maremoto salvaje en el centro del Pacífico, un cielo serpenteado por tendidos eléctricos y pájaros de cartón agitando pesados sus alas oh, bendita sea la capital de este país por muchos años siempre viva.

Por 425 pavos, piensa nuestro becario veinteañero sonriente ante la vida ve pasar la ciudad con un ritmo de lo más What a wonderful experience! en el iPod, en fin, qué vas a hacer, tío; comerte el mundo, ¿no? Y se ajusta nudo imaginario de corbata nuez dilatada por la arrogancia que crece de sus carnívoras fauces.

Pero lo cierto es que su carta de presentación provocó cierta reacción positiva sobre el responsable de RR.HH tal como que ciertamente él SÍ compraría al chaval un coche de segunda e incluso tercera mano esas pequeñas diferencias que distinguen lo que es estar fuera o dentro de una GRAN compañía.

Cinco minutos faltan para que becario llegue a su destino tic tac tic tac. [Respiración profunda]

Extrañeza ante la idea de que en los últimos tres años becario no haya salido de la gran ciudad sino tan solo viajes de fin de semana en lanzadera a provincias a ver cómo les va a los viejos bien no? me vuelvo entonces a la capi dos besos tía y que os vaya bien.

3 comentarios:

en tierra de nadie dijo...

¿Seguirá sonriendo el becario veinteañero cuando después de diez años siga siendo becario o menosdemileurista mal pagado y que no tenga vida propia fuera de la oficina?

hay algunos así.

bss

ETDN

Wilco dijo...

Buen punto final (no finalizando)

Ibrahím Berlín dijo...

Como yo soy un romántico y me gustan los finales felices, prefiero dejar al becario leyendo mansamente Dilbert en Nuevos Ministerios. Démosle un voto de confianza al muchacho. El Becario, entendido como concepto que apela a una raza, puede ser la salvación de este país. Vivan los jodidos becarios, qué demonios. Ánimo, ETDN.

Saludos.