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viernes, 25 de abril de 2008

Literatura y blogs: Caminos (inevitablemente) cruzados

Oídme bien porque no pienso repetirlo más veces: Los blogs, los jodidos blogs que tanto debate causan al hilo de lo que viene, serán, , uno de tantos soportes ideales para la literatura que aporten los new kids on the block, ¿capisce? Quiero decir que nosotros habitamos preferentemente un espacio público, ya tú sabes —ocho horas y pico trabajando en actitud inexorablemente jovial y empática, otras tantas de fiesta con colegas, unas cuantas más investigando en redes sociales, socializándonos de un modo virtual, etcéteraetcéteraetcétera—, y en ese escaso tiempo que nos queda para nosotros mismos, metidos ya en el sobre, para qué mentir, precisamente lo que nos apetece no es disertar sobre el yo ni el sentido de la vida ni el devenir de la existencia ni tampoco si Dios existe o deja de hacerlo, cosa que ya no interesa ni siquiera a la filosofía, tan entretenida como está en objetos de estudio tales como el porno duro o los efectos de las sobredosis de teúve. Ni que decir tiene que la consecuencia de esto se extrae es que mi generación está compuesta de jodidos frívolos hijos de puta, pero ¿y qué? Wassup, baby? ¿Quién nos quita lo bailao?, ¿eh? La literatura que tenga que aterrizar en los próximos tiempos estará pensada para leerse en foros públicos tales como Internet o Mass Media, así es. Su carácter será literario, pero flotará en el espacio público como un reportaje, como los pliegos de cordel versificados —e ilustrados— del medioevo, como el jodido teatro griego.

5 comentarios:

Esther dijo...

a ver, qué remedio queda

Miguel Espigado dijo...

De toda la profecía me quedo con la idea de nuestra generación como testigo del apagón analógico de la literatura. Nadie creyó que la música perdiera su soporte físico y sin embargo así está pasando. Quizás ya hayan nacido los primeros (potenciales) escritores de éxito que no verán su obra publicada en papel. Se avecinan interesantísimas crisis en cuanto el libro digital se convierta en un objeto tan cotidiano como nuestros teléfonos móviles. Entonces todos los agentes del sistema literario se verán obligados a redefinir sus papeles. Hoy un profesor ha comparado el estado actual de los video-juegos con el cine de principios de los años 20. Igualmente inmadura, la literatura digital solo ha emitido su primer balbuceo. Pero en vez de decir "da", ha dicho "blog". Queda lo mejor. Un saludo.

Ibrahím Berlín dijo...

Miguel: dado que el presente texto está concebido como cocktail de drama (coqueteo con registros de carácter fílmico) y ensayo, ahora sí, voy a responderte en una voz digamos sensata.

Soy de los que por varios motivos cree que "el medio es el mensaje" (otro día haré el bosquejo de las actitudes que caracterizan las distintas manifestaciones), y precisamente por esto considero que el hecho de escribir literatura para un blog, o sea un espacio público, no es lo mismo que escribir para un libro, espacio íntimo; de manera que los valores, las historias, los registros de voz... todo está obligado a cambiar en aras de la PUBLICIDAD (1. f. Cualidad o estado de público.) Escribir literatura para un blog, al menos por lo que voy viendo, no es solo coger el fragmento de un hipotético libro y subirlo a la red, precisamente porque la actitud con la que el receptor ("lector implícito no representado", creo que llamarías a esta figura los críticos de verdad) se dirige al WWW. no es la misma con la que uno se enfrenta a un poemario. Uno no está solo en Internet, hay demasiados ojos que vigilan.

Pregunta: ¿Por qué resulta, si no, una situación incómoda el encontrarse con un poema en, pongamos, Babelia? Porque la voz que lo caracteriza exige otro soporte. (¿Quién se imagina a un poeta declamando para dos millones de personas?)

Un saludo, Miguel.

Miguel Espigado dijo...

Estoy de acuerdo en todo excepto en que no haya quilates de sensatez en esa (brillante) personalidad literaria con la que nos hablas habitualmente. Precisamente uno de los grandes huecos de la Teoría (yo soy más teórico que crítico, lo matizo porque es la clase de distinción delirante que me fascina) es el estudio de los lectores. Al hilo del post sobre Alvy Singer, comentabas que posiblemente su blog de Alvy muchas visitas pero menos lectores. Yo cuando miro mi blog Afterpost a veces tengo la misma sensación, porqué quizás no hemos sabido adaptar nuestro discurso a los hábitos de lectura que se despliegan en la red; hábitos que coincido plenamente contigo en que son completamente distintos. Yo sumaría a lo dicho por ti dos aspectos importantes. Lo primero es que el soporte de la literatura digital (de momento) es un ordenador, no un libro. Un ordenador permite la multifunción, pero mientras uno lee un libro no puede hacer nada más (bueno, quizás cagar como mucho); si uno lee una pantalla puede estar haciendo muchas más cosas. Además, tendemos a navegar por internet, a trasladarnos. Se acortan mucho los tiempos en que permanecemos en cada site, y los sites están siendo evaluados constantemente, amenazados por la oferta potencial de contenidos que nos depara el siguiente clik. Yo creo que cuando uno coge un libro, de alguna manera, realiza un contrato con el libro, un contrato de lectura, de horas, de concentración, de exclusividad. No así cuando uno visita un blog, o lee algo en Internet. El texto en Internet no nos compromete a nada, lo evaluamos a cada frase en relación con los demás contenidos (virtuales) que podríamos estar consumiendo en su lugar. Es cardiaco el asunto.

Ibrahím Berlín dijo...

Verdaderamente tu reflexión sobre la multifunción de los ordenadores y el compromiso con el blog y el libro me parece de aplausos; auténtica crema fina para desplegar en muy poco tiempo un manifiesto sobre literatura en soporte digital.

Como sigas dejando estos comentarios por aquí, Miguel, voy a tener que empezar a remunerarte. Y eso no lo veo factible. Glup.

Un abrazo.