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viernes, 21 de diciembre de 2007

Oda a la banlieue ("Donde hay antagonismo, hay esperanza")

De Copenhague a Barcelona: / Marsella, banlieues; casas okupas en Notting Hill. / Salas con aforo para dos mil pavos atestadas de turcos, / turcos que vienen de fumar narguiles / de hachís, jugar backgammon, y venden droga a los ricos de su ciudad / y se reúnen / en ratoneras del centro de Toulouse: familias / de siete u ocho miembros durmiendo en literas; que madrugan / para descargar camiones de naranjas / en mercados / ambulantes. / También para hacer pan, poner ladrillos. Sin papeles. / A la noche rapean inspirados por nuestras canciones / y saltan vallas para robar, a punta de navaja, las furgonetas / en los polígonos. / Ellos prenden fuego a las líneas urbanas de autobuses, / si bien, a quien están pegando fuego —en realidad— es al sistema. / Baudrillard dijo: /

Es cierto que la lógica de este sistema es irreversible, pero también lo es que ésta desarrolla a la vez una reversión procedente tanto del exterior como de su propio interior. Se produce un antagonismo ubicuo que crece mucho más rápido que el propio poder mundial. Por consiguiente, el sistema podría ser en última instancia derrotado. Al menos estamos viendo en todas partes el surgimiento de una singularidad violenta que es la prueba de que no hay integración. Y esto es, en cierta medida, algo positivo. Porque la integración es lo peor, la muerte. La realidad integral es la muerte. Por ende, allí donde hay desintegración, donde hay ruptura –ruptura de la relación de fuerzas, del encantamiento– y donde surge antagonismo, hay esperanza.

Sus mujeres —algunas de sus futuras mujeres—, tal vez luzcan velos / de luto. ¿Y qué si les asquea lo Occidental, eso que algunos se empeñan en llamar lo Occidental?

Llenamos tarimas por todo el continente / y los periódicos, entre tanto, silenciosos. El virus se extiende.

Algo se mueve por debajo de la tierra.

2 comentarios:

Recaredo Veredas dijo...

Buen poema -o lo que pretendas que sea-. No conocía el blog. Saludos.

Ibrahím Berlín dijo...

Gracias, Recaredo.