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sábado, 26 de abril de 2008

Dale la vuelta al calcetín de Capote y escribe, sobre todo escribe, hijo

Sostener que la literatura digital no se tendrá en pie a no ser que se sirva de géneros periodísticos, biografías, ensayo, y en definitiva todo lo que tenga que ver con la non fiction, podría dar a entender la necesidad de regresar sobre los peces gordos del New Journalism. Pues no, no es eso, aunque se trate de una objeción inteligente —no me cabe duda alguna que lo es—. Pero de lo que se trata ahora no es que los periodistas acaben con el hastío de sus restrictivos marcos estilísticos a base de salpicar con flores y colores y efectos especiales el texto —¡nein, Herr!—, sino de que los autores de literatura hagan creíble su discurso a base de realidades, y ante un público que ha flipado toda su vida viendo informativos desmadrados. Esa es la cuestión.

5 comentarios:

Esther Cabrales dijo...

Tarea difícil para los escritores cuando lo que se vive es una realidad tan difícilmente superable para la ficción. Hoy en día es más fecundo encontrar historias -que no literatura- en las páginas de los periódicos que en la ficción, ¿qué imaginación puede superar la historia del padre que encierra a su hija durante veinticuatro años, de la que abusa sexualmente y fruto de ese abuso, tienen cinco o seis hijos? pero esto que digo seguramente sea una patata.

Ibrahim B. dijo...

Esa es desde luego mi tesis, Esther. Estamos llegando a un punto en que la ficción no se sostiene por sí sola, no es verosímil debido a varias circunstancias. Ante este problema, como ya comentaba por aquí, encuentro de momento dos herramientas posibles: dilatar la ficción hasta lo absurdo o emplear la no ficción como soporte, lo cual no significa reproducirla simple y llanamente como ocurre en los relatos de Sierra y J. Fernández que cito en el post anterior. En cualquier caso, poco a poco iremos desgranando el enigma.

Un saludo, Esther.

Esther Cabrales dijo...

Quizás sea necesario volver a las historias mínimas, las de dentro, en las que no hay veinte asesinatos sino historias que se detengan en interiores. En fin.

Anónimo dijo...

Hola Ibrahím, he estado aquí leyendo agazapado mientras escribía una reseña sobre Australia, el último de Jorge Carrión, donde precisamente ando a vueltas con la non fiction. Luego Carrión ha decidido amablemente compartir algunas ideas en su blog sobre el libro y sobre la reseña. En fin, queda como trackback de la discursión...

http://www.jorgecarrion.com/blog/

Ibrahim B. dijo...

Ya había visto tu reseña, Miguel. Afterpost figura entre mis blogs de cabecera, ya tú sabes. Aguardo la respuesta de Jorge para continuar la disertación sobre el asunto.

Un abrazo.