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domingo, 24 de enero de 2010

It's the trendy, stupid!

(Y no te quieres enterar, ye, ye)

Encerramos en una habitación a alguien como Manuel Vilas y Kurt Vonnegut. Tras la presentación, ambos se enzarzan en una discusión estética de la que intuimos la imposibilidad de consenso. El primero diría algo así como: «descreo de la trama en la novela porque la realidad es caótica; resulta más verosímil obviar la narración argumental clásica-tripartita.» En cambio, el segundo discutiría: «When you exclude plot, when you exclude anyone's wanting anything, you exclude the reader, which is a mean-spirited thing to do.» (The Paris Review, Primavera 1977).

Podríamos llevar el debate a otras lides —la pertinencia de la omnisciencia en el narrador, se me ocurre—, y la dialéctica seguiría manteniendo su carácter falsacionista. Esto es, desde el punto de vista del participante, el corpus de respuestas y argumentaciones teóricas con que legitimar cualquier hipótesis estética (arbitraria, solipsista) —a la postre, sabemos, refutable, pero jamás demostrable—. Al exterior, cierta inclinación a la enunciación del arte como una disciplina cientifista, antes que como una —¿simple?—

expresión proteica (¿principio cartesiano de la Historia de la Literatura?).

*

Make it new!, dice Pound, y, sospecho, llama a la refutación como espíritu de cambio (no confundir con progreso ni evolucionismos darwinistas); llama a lo trendy, antes que a la doctrina inamovible. Y de nuevo, Simmel, ya saben: «Que en la cultura actual la moda prolifere [...] no es más que la exacerbación de un rasgo psíquico de la época. Nuestro ritmo interno exige periodos cada vez más cortos en el cambio de impresiones.» (el subrayado es nuestro).

[Post-it mental: una dictadura mediática que obliga a renovar las argumentaciones de sus escritores cada tres años (como la duración del amor) es un sistema literario que funciona muy pero que muy bien.]

*

Espíritu ilustrado: Ask why era el lema de Enron (antes de su desintegración) – cualquier obra madura contiene un armazón de preguntas que el autor se obliga a responder; el error descansa en la intervención inmotivada. Vale. Pero cualquier obra actúa como un sistema filosófico (cerrado, claro): los enunciados del autor funcionan de manera endógena. Y comparar sistemas filosóficos no es fértil. (Prefiero un capítulo de American Gladiators antes que dos escritores oponiendo hipótesis.) Descrean de todo.

19 comentarios:

luna dijo...

*sólo una cosa,
je déteste cette phrase de Beigbeder que t'as choisi, parcontre (une autre chose: me ha gustado eso de Manuel y Kurt en un cuarto común. Pensaba al principio del post que nos ibas a hablar de moda y que Kurt era un señor a lo Jeremy Jay. Luego he visto su foto y no me lo he imaginado en pitillos. Jo.

Ibrahim B. dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con usted.

Debería haber hablado de Señores modernos que escriben libros guays: un recorrido que partiera en Vonnegut con pantalón pitillo y acabara en la foto de Fogwill comiéndose una banana. Ambos tienen un parecido sospechoso.

Anónimo dijo...

Mira que he leído y estudiado libros complicados de filosofía en mi vida, pero hasta ahora nunca me había costado tanto comprender un texto como el que acabo de leer. Y tendrá toda su lógica y será todo lo brillante que quieras, pero a mi no deja de resultarme mas que un complejo criptograma que me hace sentir más tonto de lo que yo creía que era.

"Comparar sistemas filosóficos no es fértil" dices. Llegar a tal conclusión usando igualmente complicados argumentos o referencias filosóficas no me parece tampoco fértil, y para una precaria inteligencia como la mía es además exasperante.
¿No será tu dialéctica cool el nuevo paradigma de un [post-] modernismo estridente (y ¿pretencioso?)?. -(Principio referencial de una nueva índole extrasensorial, of course). Why not?
Yo me quedo sin lugar a dudas con las películas malas de Woody Allen. Al menos no me hacen sentir tan tonto y pasado de moda.

Alvy Singer dijo...

Fogwill abre otra línea de investigación muy interesante: Señores viejos que son Outsiders y escritores argentinos.

Ibrahim B. dijo...

A los anónimos: si os apetece debatir, ok; si no, seguiré denegando comentarios.

Saludos,

Alvy Singer dijo...

Debatir desde el anonimato / Debe hacerse desde la prudencia del dialogador nato / De lo contrario / parecen escritos por un Estrafalario / en muy poco rato.

taun dijo...

ibra, te sigo desde hace rato, tanto en el blog como en Quimera. Creo que tienes un olfato analítico bastante agudo y que introduces con gracia referencias y citas a otros autores, no obstante, me parece que sufres el mal de la indiferencia crítica: el muro de referencias en vez de potenciar silencia el criterio y la toma de partido intelectual. "Quien no pueda tomar partido debe callar", escribió Benjamin. Creo que esa frase recoge una recomendación muy útil.

Tan sólo volver a un fragmento del post (donde se apuntan intuiciones interesantes pero, una y otra vez, truncadas -opacas para el lector- por culpa de la terminología alambicada):

1. "Al exterior, cierta inclinación a la enunciación del arte como una disciplina cientifista, antes que como una —¿simple?— expresión proteica (¿principio cartesiano de la Historia de la Literatura?)."
[Muy vago y gratuito a mi entender la referencia a Descartes, quien desde luego no concebía la ciencia como un proceso dialéctico, sino como el despliegue de un monólogo metodológico]

Por cierto, veo que vuelves una y otra vez a la metáfora de Prometeo como paradigma del workaholismo, ¿no es así?. Aunque la selección de textos que hicistes era muy sugerente (especialmente el fragmento de Eros y civilización) creo que en lo fundamental te equivocas de mito. Prometeo suele estar más asociado a la revolución, la tiranía y el castigo, la hominización o el progreso técnico. Pigmalión (con todas sus reformulaciones contemporaneas, véase "La obra maestra desconocida") es tu mito: el hombre que se enamora de su obra. Me gusta el formato de la recopilación de fragmentos. Tal vez hago yo una de Pigmalión. Si eso te aviso.

Un saludo.

Ibrahim B. dijo...

Bien bien bien. Como siempre, muy interesante tu comentario, Taun. Veamos.

Sobre la indiferencia crítica: ya sabéis que para mí la hipercita actúa como memoria exógena. Sobre tomar partido o no (por ahí hay quien dice que mi trabajo solo es mero patchwork con cero de creatividad), supongo que dependerá de la perspectiva: este post, por ejemplo, es amplificación o extensión de otros que fueron seminales a la hora de arrojar mi interpretación de la mutación literaria a partir de la moda. La tesis central está en otro lado, pero la toma de posición es evidente.

Como principio cartesiano me refería a la que a mi juicio es la única verdad universal de esa cosmovisión: se puede dudar de cualquier hipótesis estética, pero no de que todas ellas partirán, efectivamente, de una dialéctica, de una llamada a la reacción por desgaste, en definitiva, de una esencia proteica. Pero sospecho que los filósofos estáis saturados de paráfrasis al Cogito...

La asociación Prometeo-workaholismo es clara, sí. Siguiendo a Marcuse y su lectura de Freud, me interesa este mito por su carácter ilustrativo a la hora de enfrentar los principios de realidad y placer, y las significaciones hombre-mujer que atribuye.

Un abrazo,

taun dijo...

Vale. Lo de Descartes se hace ahora más comprensible como una referencia directa a su egología.

Finalmente me he decidido a recoger un fragmento de "La obra" de Émile Zola, basada en "La obra maestra deconocida" de Balzac, donde se crea la tan fructífera figura de Frenhoffer: el primer pintor abstracto de la historia, narrado en pleno siglo XIX. El pintor obsesionado en pintar una mujer de verdad, ha convertido a ambas (obra y amada) en un muro de colores que no es sino la proyección de su identidad confusa y opaca (cfr. El retrato de Dorian Gray). El cuadro se alimenta de su vida, y bajo ese muro aparece el pie marmoreo de una mujer de carne y hueso: su intimidad perdida. Todo la narración parte de el mito de Pigmalión: un individuo esculpe a su propia amada.

Picasso estuvo muy perturbado por esta historia y cuando se encontró con Duchamp, llegó a pensar que él era el Frenhoffer de su tiempo (véase el Gran Vidrio).

Aquí tienes el link:
http://contuberniocanibal.blogspot.com/2010/01/el-pintor-y-la-modelo.html

En serio, Prometeo es un mindungui al lado del duo Pigmalión/Frenhoffer.

Matzerath dijo...

Si enim fallor, sum.

Anónimo dijo...

me gusta más lo que dice Luna.
Luis Matei

Anónimo dijo...

"that's the trendy" eso sí que es "stupid". That's the trend..., that's trendy... (sólo un consejo, deberías aprender el wan tu tri del inglés)

Anónimo dijo...

tú es que eres un "little clever" amigo mío...

Ibrahim B. dijo...

http://en.wikipedia.org/wiki/It's_the_economy,_stupid

Anónimo dijo...

okei makei, lo que pasa es que 'trendy' es adjetivo y tal... "It's the TREND, stupid!", anda y corrígelo.

Anónimo dijo...

deberíamos tener un poco más en cuenta la máxima de relevancia...

Ibrahim B. dijo...

No deja de sorprender que los mismos lectores obsesionados con el planteamiento de este blog, incapaces de dar la cara y resentidos por alguna razón inmotivada, procedan a atacar así por una errata en el titular. Ay, Enjuto y sus dobles maléficos...

Anónimo dijo...

ni me sorprende el planteamiento de tu blog (todo lo contrario, la verdad, necesitaba dar con algo así), ni estoy resentida (entre otras cosas porque no sé ni quién eres), ni soy maléfica (de hecho dejar anónimos me parece un despropósito muy grande). comprende que a primera vista lo que más llama la atención es el título, y qué quieres que te diga, cosas así hacen daño a la vista..., vale, soy un poco quisquillosa. pero de verdad, no es nada personal, don't get me wrong.

lo que he querido sugerir es que has hecho uso de algo con lo que no estás familiarizado dejando a un lado su correción o "incorrección" en este caso. (no hace falta que te lo tomes así)

saludos,
María Esther

Jaime dijo...

Me ha dado por echar un vistazo por tu blog y mirar los comentarios. Por lo que veo has tenido que borrar varios comentarios. Yo valoro demasiado mi tiempo libre; me gusta hacer cosas qeu realmente me merezcan la pena. Pero veo que hay gente que prefiere perder el tiempo en casa para escribir sandeces. Mucho tiempo libre, se aburren... no sé, pero no lo entiendo.
En fin, qué le vamos a hacer.
Saludos!!