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sábado, 12 de enero de 2008

No dejes que tu madre se avergüence de ti, poeta

Yo no sé tú, pero en lo que a mí concierne en mi faceta como creador y/ o intelectual, hay una máxima que tengo bien asumida: “no dejes que tu madre se avergüence de ti, muchacho.” Escucha, escucha, que esto tiene su miga. ¿No te pasa a ti, por ejemplo, que cuando atiendes a un poeta declamando versos intimistas y nostálgicos y en los que parece desnudarse —¡desnudarse, pero será posible!—, corres a sacarte un pañuelo del bolsillo para enjugarte el sudor que te corre por las sienes, rojizas?, ¿eh? No me digas que no. Admítelo. Aunque creo que no me he explicado bien; lo que quiero decir es que a mí se me clavan agujas por todo el cuerpo cuando apenas unas pocas estrofas ponen en evidencia la virilidad de un poeta, lo cual, lamentablemente, es algo que ocurre con demasiada frecuencia. Me pongo nervioso, chico; es así. Qué quieres que le haga. Abro y cierro las manos; dirijo la vista a todas partes, resoplo. Me castañean los dientes. Cierro los ojos y tomo largas bocanadas de aire. En cualquier momento voy a vomitar. ¡El infierno! Porque, dime una cosa, ¿qué hay de esas madres que esperan su turno en la peluquería con una revista abierta del revés, y que aguardan también la más mínima ocasión para presumir de sus criaturas? La vergüenza, eso es lo único que les espera cuando todas las demás madres hayan acudido a una lectura del hijo en cuestión. Cuando todas ellas rían por lo bajini, tapándose la boca con el dorso de la mano y dando con el pie a la vecina de butaca: «psssch, psssch, vaya maricón que ha parido, ¿eh?» Por eso yo me limito a poetizar sobre la superficie. Hablo de coches caros y de mujeres; de rudos obreros que levantan andamios a pares. De la arrogancia en su máximo esplendor.

1 comentario:

Moisés dijo...

Jaja muy bueno, el otro día vi en la tele el "joven talento" de poesía premiado por la Junta de Andalucía y me hizo sacar el pañuelo. La poesía de las flores, del empalague, de la nostalgia desmesuarada que ahonda tanto en lo íntimo que se olvida de la superficie. Cuando le preguntaron por el tipo de música que escuchaba ya sabrás que contestó; y es que no entiendo como sus influencias eran todas del 27, la vagueza de indagar en lo desconocido y por otro lado el gusto de agradar a su madre y novia, eso era todo, esa era toda la actitud que mostro el joven "poeta" frente a la cámara.
Me acorde de ti en ese instante, me sequé el sudor y cambié de canal.