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domingo, 28 de diciembre de 2008

(Herbert Marcuse - Moisés Naím)

Salgan ahí fuera y digan que el paso del capitalismo de producción al de consumo post1945, y del consumo de elite a lo low cost [extraña coyuntura esta, en donde iPods se venden a precio de saldo, y productos de primera necesidad, al fin, hacen justicia a su nombre: «The consumption patterns that an American, French, or Swedish family took for granted will inevitably become more expensive. Some, like driving your car anywhere at any time, may even become prohibitively so. That may not be all bad. It may mean that the price of some resources, like water or oil, may more accurately reflect its true costs.» —Moisés Naím, Foreign Policy, iii-08], constituyen puntos de inflexión casi-casi a la altura de perestroikas (¡!), al tiempo que ofrecen exégesis a ese fin de las utopías del que un lucidísimo Marcuse hablaba en 1967, digamos, como si de una consecuencia lógica del fracaso de aquello que se pretendía derrocar se tratara; i.e., «las nuevas posibilidades de una sociedad humana y de su mundo circundante no son ya imaginables como continuación de las viejas, no se pueden representar en el mismo continuo histórico, sino que presuponen una ruptura precisamente con el continuo histórico, presuponen la diferencia cualitativa entre una sociedad libre y las actuales no-libres, la diferencia que, según Marx, hace de toda la historia transcurrida la prehistoria de la humanidad» (Herbert Marcuse, El final de la utopía), «The middle class in poor countries is the fastest-growing segment of the world’s population […] Homi Kharas, a researcher at the Brookings Institution, estimates that by 2020 the world’s middle class will grow to include a staggering 52 percent of the global population, up from 30 percent now.» (M. N., Ibíd.): les cortarán las pelotas.

Herbert Marcuse - El Final de La Utopia

4 comentarios:

ana dijo...

¡uy¡
hacía mucho tiempo que no pasaba por aquí.gracias por acogerme en la lista en enlaces.
Un besito grande.
Feliz todo.

ana dijo...

¡qué mono¡
me siento vieja, a su lado, sin sturm ni drang
pero me gusta estar.
Nos veremos estar por la gran cacharrería y por su entusiasmo.
Feliz todo.
besitos

Anónimo dijo...

Vuelven los tiempos, entonces, en los que para saber la posición económica de alguien bastaba con saber qué comía. Lo cool no es ya tener un imac en el escritorio sino una buena pata de jamón en la cocina.
Marcuse sigue siendo, no sé si por desgracia, muy actual.

Se te lee por aquí.

(0che)

Ibrahím B. dijo...

Exactamente esa es la reinterpretación de lo cool, Oche. Quiero creer que lo que Naím dice que está por llegar no es demasiado injusto ni descabellado: ya iba siendo hora de que Occidente empezara a pagar un canon por el progreso.

Feliz 2009.