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viernes, 26 de diciembre de 2008

La Revolución, como el bridge, en un cenáculo inglés

(Algunos aspectos desalentadores sobre lo lumpen posmoderno: El bazar, la banlieue, el sistema piramidal)

Cero. lumpemproletariado [actualizado a su versión postindustrial]. (Del al. Lumpenproletariat). 1. m. Capa social más baja y sin conciencia de clase.

Uno. Hubo un tiempo en que leí, mes a mes, con declarado fervor religioso, publicaciones tipo Le Monde Diplomatique. Por aquel entonces escribía enormes reportajes en periódicos locales sobre el comercio justo, así como pequeños artículos de opinión sobre el proceso de globalización (soflamas pro-Ramonet incluidas); también tenía un buen amigo marroquí, el cual regentaba un bazar y me introdujo a algunos aspectos de la cultura en el Magreb. Solía preguntarme con amarga ironía si los productos que dispensaba en su establecimiento cumplían las reglas de ese Fair Trade que yo tanto apologizaba, a fin de evitar para su lugar de origen las más nefandas consecuencias que trae el desplazamiento libre de capitales. Imagínense: un inmigrante vende aquí productos textiles manufacturados por su familia en Marruecos o China en condiciones penosas. (¡!)

Dos. Baudrillard, en su célebre artículo titulado Nique ta mère, ya anunció que la quema de containers, guarderías o vehículos en la banlieue es en parte deseo expreso por participar en algo grande. Lectores francófonos, aquí lo tienen: «La culture occidentale ne se maintient que du désir du reste du monde d’y accéder. Quand apparaît le moindre signe de refus, le moindre retrait de désir, non seulement elle perd toute supériorité, mais elle perd toute séduction à ses propres yeux. Or, c’est précisément tout ce qu’elle a à offrir de “mieux”, les voitures, les écoles, les centres commerciaux, qui sont incendiés et mis à sac. Les maternelles ! Justement tout ce par quoi on aimerait les intégrer, les materner !… “Nique ta mère”, c’est au fond leur slogan. Et plus on tentera de les materner, plus ils niqueront leur mère. Nous ferions bien de revoir notre psychologie humanitaire.»

Tres. Recogido en el interesante dossier que El País Negocios publicaba el pasado domingo 21 a propósito del caso Madoff, el periodista Miguel Ángel García Vega recordaba que bajo el sistema piramidal de estafa late la idea misma a la que Baudrillard apela: «En el fondo subyace el deseo de engañar y aprovecharse de quienes tienen una escasa formación financiera. Y, por el lado del inversor, pervive la búsqueda de ganancias por encima de las que ofrece el sistema financiero regulado. Una versión revisitada del celebérrimo timo de la estampita. Aunque también existe un punto intermedio: aquellos que ven en estas pirámides un camino para vivir un poco mejor, o tal vez, simplemente vivir. Un hecho que explica por qué Colombia, Venezuela, Bolivia, Rumania o Albania han sufrido con gran dureza estas estafas. Pues, quizá, como decía Bob Dylan: “Cuando no tienes nada, nada tienes que perder”. Es ese tipo de personas que piensa “que sin entrar en un sistema como éste nunca, ni él ni su familia, saldría adelante económicamente”, analiza el psicólogo clínico Enrique García Huete.»